OT rechazó a Guitarricadelafuente, Natalia Lacunza le dio la mano y ahora apunta a los Oscars: la historia de ‘Nana Triste’

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Hay historias que parecen escritas por los guionistas de Netflix. Y otras que terminan en la plataforma. La de Guitarricadelafuente, de alguna manera, es de las segundas. Porque sí, antes de convertirse en una de las voces más personales de la música española y de poner rumbo a Hollywood con La Bola Negra, Álvaro Lafuente llamó a la puerta de Operación Triunfo. Y no le abrieron. Vamos, que Noemí Galera no estuvo rápida.

Corría 2018. La maquinaria de OT 2018 estaba en marcha intentando repetir el milagro pop que un año antes habían firmado Amaia, Aitana, Lola Índigo y compañía. Entre los miles de aspirantes apareció un joven de Benicàssim con una guitarra bajo el brazo y una voz imposible de confundir. Pero el casting no vio lo que el resto terminaría viendo. A Guitarricadelafuente le dijeron que no.

«Me presenté el año pasado y me acuerdo que yo quería tocar la guitarra y no me dejaron tocarla. Me dijeron que no. Fui a una amiga mía y le dije: ‘¿ahora qué hago?’ Ahora me alegro de no haber entrado y de no haber llegado hasta aquí mediante un talent show. Que es bonito haber llegado hasta aquí de la manera que he llegado», recordaba en una entrevista para Esquire en 2020.

La negativa tampoco fue exclusiva de OT. El equipo de La Voz, que había visto los vídeos que publicaba en redes sociales, también llamó a su puerta. Pero la aventura tampoco prosperó. Visto con perspectiva, casi mejor.

Porque fue precisamente ese doble portazo el que empujó a Álvaro a hacer lo que mejor sabe hacer: ir por libre. Y entonces empezó la magia.

La leyenda cuenta que Conticinio, una de las primeras canciones que publicó, fue grabada en casa con un micrófono del Singstar de PlayStation. Meses después llegó Guantanamera. Y ahí cambió todo.

La canción se ganó, poco a poco, al público, y convirtió a Guitarricadelafuente en uno de los nombres más comentados de la nueva escena musical española. Lo más divertido es que, con el paso de los años, miles de aspirantes han terminado cantándola en los propios castings de OT.

Pero la historia todavía tenía reservado otro giro de guio

Nana triste de la mano de quien podría haber sido su compañera
En 2019, una concursante de aquella misma edición de OT 2018 que sí logró entrar en la Academia cambiaría para siempre el rumbo de su carrera. Se llamaba Natalia Lacunza.

Mientras preparaba Otras Alas, su primer EP, un amigo le enseñó Guantanamera. Bastó una escucha para quedarse fascinada por aquella voz quebrada y diferente. Tanto que decidió escribirle.

«Cuando compuse ‘Nana Triste’ se la mandé. Él estaba de viaje y me contestó que se había pasado todo el vuelo escuchándola. Días después me mandó un vídeo cantando sobre el audio y al escucharlo pensé: ‘Ya está, esta es la canción. Tienes que estar aquí'».